RESEÑA DE ESTRICTAMENTE ESCANDALOSO DE LUCINDA GRAY



TÍTULO: ESTRICTAMENTE ESCANDALOSO (STANTON Nº 5)
AUTOR: LUCINDA GRAY
EDITORIAL:  ZAFIRO
PUNTO DE VENTA: AMAZON
FORMATO: DIGITAL
PRECIO: 2,84
ENLACE DE COMPRA: relinks.me/B07C93QK2N/// rxe.me/93QK2N

SINOPSIS:
El actual conde de Hastings se ha ganado el apodo de «lord Estricto» debido a su severidad en cuanto a lo que debe considerarse una buena conducta. Cuando encuentra en un escandaloso baile a la mujer que ha decidido convertir en su esposa, monta en cólera y provoca una lamentable escena.


Marianne, nieta del prestigioso duque de Rosewood, ha sido apodada «lady Escándalo» a causa del desaire del que ha sido objeto por parte del conde de Hastings. Pero ella no puede hacer nada por evitar ser tachada de descarada, ya que actúa en misión secreta para el Ministerio.


En realidad, entre ambos existe un amor intenso que procede del pasado y que nunca ha llegado a materializarse, por lo que sus sonados enfrentamientos son debidos, en parte, a ese deseo insatisfecho de poseer al otro.


Sin embargo, algo los atrae irremediablemente, obligándolos a encontrarse y afrontar juntos los peligros que se ciernen sobre ellos.


¿Conseguirán salvar sus diferencias y luchar por lo que verdaderamente importa, su amor?

MI OPINIÓN PERSONAL:
           
             Estrictamente Escandaloso, es el quinto y último libro de la Saga Los Staton, que se compone de los siguientes títulos: Lady Ana con amor, libro que abre la saga y que  desgraciadamente ahora mismo no se encuentra disponible por estar descatalogado, aunque espero poder disfrutar pronto de su lectura. El segundo título sería Descubriendo el amor que nos cuenta la historia de Lady Sarah Staton. Dulce Arpía, en donde se nos narra las aventuras y desventuras de Lady Clare Staton y Julián, hijo bastardo del Conde de Strafford, sería la tercera entrega. El cuarto libro es Inconfesable en él que Rebecca, hermana de Lord Hastings y el Marqués de Aberry, son sus protagonistas. Y, como ya he dicho antes, cerrando la saga estaría Estrictamente escandaloso, cuya lectura resulta estrictamente picante, divertida, pasional, intrigante y, como no, altamente adictiva.










Quienes se hayan leído los anteriores libros de esta Saga, tenían ya muy claro que faltaba una historia por contar, quizás la más complicada en todos los aspectos debido a su complejidad y a cuestiones y temas que solo se pueden averiguar leyendo este apasionante libro. Pero como os digo faltaba una historia por contar y esta no podía ser otra que la de Marianne y este Lord tan estricto y serio, merecedor de ese título concedido por la muy estricta e hipócrita sociedad de aquella época.
            En esta nueva y ultima entrega, no solo aparecen como protagonistas de la misma Marianne y Richard, sino que también nos vamos a encontrar  con  alguno de los personajes protagonistas de las anteriores historias, algo bueno pues siempre nos gusta saber como les va. De este modo encontramos de nuevo a Rebecca y a Aberry; a Clare y a Julián, pero para saber que ha sido de ellos o como les va, me temo que no vais a tener mas remedio que leer esta última y apasionante  historia.
 También nos vamos a encontrar de nuevo con Sir Howard Melbourne del cual hablaré más abajo y con otro personaje del que no voy a hablar porque su aparición en un momento determinado de la trama será toda una estresante e inquietante sorpresa. Especial atención tenemos que prestar además al papel que juegan Violet Graham y una personita aparentemente inocente que aparece en un momento dado de la historia.




Todos los que hemos leído Dulce Arpía, conocemos de sobra a Clare, o Lady Penfried, así pues, no nos extrañará saber que en esta última entrega sigue volviendo loco a Julián, y a quien no es Julián, con su forma de ser y actuar, con sus tejemanejes y con esa manía innata suya de meterse no solo en la vida de los demás sino de intentar arreglarles la susodicha vida a su aire sin anestesia y sin preguntar…. No me gusta hacer este tipo de valoraciones pues creo que una reseña debe ser lo más objetiva posible, pero hoy me voy a permitir esta pequeña licencia pues este  personaje a mí, sinceramente, a pesar de sus intrigas  me cae muy bien porque creo que no lo hace con maldad a pesar de exasperar a más de uno con sus actos y de exasperar de paso al pobre lector por cierto, pero pienso que no sería una buena lectura sino hubiera personajes que nos hicieran enfadar aunque solo sea un poquito, o nos volvieran un poco locas. Creo que es alguien que juega muy bien su papel en la trama. Su problema, a mi modo de ver, es   que no se para a pensar en las posibles consecuencias de sus actos o en las repercusiones que pueden tener en el marco de una sociedad hermética, hipócrita, muy dada a chismes y murmuraciones, una sociedad bastante artificial y, sinceramente, muy, muy poco ética. Una sociedad en la que ella ha sabido encajar perfectamente debido a ese don innato que tiene para la manipulación o para convencer, algo que en algún momento le puede venir muy bien a nuestros protagonistas.
            Lo asombroso quizás de este personaje es que, no se sabe cómo, pero siempre se las apaña para conseguir lo que quiere minimizando totalmente las consecuencias de sus actos tanto para ella…como para los demás. En esta última entrega no solo no podéis perderos sus nuevas intrigas y tejemanejes, sino una peculiar decisión que ha tomado y que pondrá en jaque no solo a su marido sino también…a alguien más. Realmente es un momento muy divertido de la historia pues ciertamente arranca una sonrisa al lector.  Tampoco podemos perdernos otra escena totalmente divertida entre ella y nuestro querido Lord Estricto al cuál, desde luego, vuelve totalmente loco, al que exaspera hasta la saciedad pero que quizás en un momento determinado de la historia se vea endeudado de algún modo con ella.
Junto a ella por supuesto encontramos al pobre Julián siempre detrás de su esposa intentando amortiguar sus hazañas, siempre fiel a su mujer, pero a la vez critico con su manera de actuar. Un personaje que demuestra ser leal tanto en la amistad como en el amor, pero a la vez es un hombre que sabe, en cierto modo, enfrentarse a su muy peculiar mujer… ¿o puede que no?



A Rebeca y a Aberry ya los conocemos de Inconfesable. Realmente tienen poco protagonismo en este ultimo libro y es lógico ya que no es su historia sino la de su hermano y Marianne, pero…aun así los vemos interactuar con Richard, con Clare, con la misma  Marianne.  Rebecca es una mujer que ya tuvo que enfrentarse en el pasado a su propio destino, a la sociedad, todas las que habéis leído su historia, sabréis de que hablo. Por tanto, creo que está más que capacitada para dar a nuestro Lord su opinión sobre lo que piensa de la situación en la que se encuentra, para analizar su estado anímico y para decirle una serie de cosas bien dichas que quizás contribuyan a cambiar el rumbo de sus vidas o por lo menos hacer pensar a nuestro muy cabezota y estricto Conde. Ahora solo falta por averiguar si esto es para bien…o para mal. También demuestra ser una gran y fiel a amiga de Marianne intentando ver más allá de la apariencia y al mismo tiempo ayudarla de algún modo, y sobre todo demuestra  estar por encima de las encorsetadas damas de la época, muy dadas a chismorreos, pero al mismo tiempo, al igual que hace Clare, sabe fingir y aparentar pues es la única manera de llevarse bien con éstas   para conseguir sus fines.
            En esta última entrega también nos encontraremos con Sir Howard Melbourne un personaje altamente intrigante y manipulador. Sir Howard Melbourne es un hombre controvertido, convencido de que en nombre de un bien mayor puede interferir en las vidas de los demás manejándolas a su antojo e incluso destrozándolas. Es una persona con unos ideales muy fuertes y estrictos, que realmente cree en lo que hace y no le importa que medios utiliza para conseguir sus propósitos o a quien destruya o no por el camino.  No le importan los sentimientos de las personas ni el qué dirán, ni esa sociedad hipócrita que tiene que dar el visto bueno a unas actitudes o acciones que él exige de los demás. Pero claro, siempre y cuando su nombre no se vea comprometido en esas situaciones o escándalos en los que él, de algún modo o de otro, puede que esté involucrado. Es como todos los personajes masculinos de esta saga un hombre que procura que su buen nombre y prestigio no se vea empañado por el comportamiento de los demás.  No me voy a extender mucho en este tema porque tenéis que leer el libro para saber porque lo digo, pero pienso que cuando lo hagáis, sino lo habéis hecho ya, me daréis la razón.
No puedo por más que alabar a la autora en cuanto a la creación y planteamiento de este personaje ya que creo que es un hombre de su época, con los mismos escrúpulos o ninguno que podían tener los hombres que en aquellos tiempos se dedicaban a lo mismo que él o tenían los mismos ideales. Y desde luego el típico hombre de ese tiempo histórico para el cual la mujer es un simple instrumento que manejar a su antojo. Sin embargo, no podría afirmar ni decir que sea el villano de la historia, ni mucho menos, pero sí se acerca bastante a ello.
Pero para villanos, villanos tenemos a otro personaje que nos las hará pasar un pelín canutas y al cual deberéis descubrir vosotras mismas en un momento determinado de la trama, yo no puedo deciros nada acerca de él pues supondría dar una información vital del libro y por respeto a la autora y a su trabajo no debo ni quiero hacerlo.
También hay que mencionar a Lord Kerr un hombre amoral, de dudosa reputación  y sin escrúpulos que tiene una cierta importancia en la trama, de hecho pienso que la trama no existiría sin él pues es parte integrante de la misma.





Centrémonos ahora en nuestros dos personajes principales Marianne y Richard. Me es difícil hablar de ambos sin caer en el mencionado y temido Spoiler, pero, por supuesto que lo voy a intentar. Empecemos por Marianne, o “Lady escándalo”, mote que le ponen las muy encorsetadas damas de la época secundadas por sus maridos, debido no solo a su actitud sino a la de algún que otro personaje que está a su alrededor y que realmente la pone en un verdadero aprieto.
            Como todos los personajes femeninos de Lucinda, creo que Marianne es una mujer que vive fuera de su época, pero al mismo tiempo vive para una sociedad que puede encumbrarla o relegarla al más puro olvido, eso sí, después de haber tirado su reputación por los suelos o ser objeto de los cotilleos de las tardes de te de las muy respetadas e impolutas Damas. Todas las que hemos leído Inconfesable, sabemos de primera mano en que situación llega Marianne a esta nueva historia, a su historia, y realmente estamos deseando sumergirnos en las paginas del libro para ver cómo sigue la cosa o más bien ver de qué va la cosa.
Al empezar a leer esta nueva entrega nos encontramos con una Marianne podríamos decir que esperanzada, con la ilusión de algo, pero…puede que esa esperanza, esa ilusión se trunque de algún modo porque también de algún modo la autora tiene que dar paso a la trama….
Marianne al mismo tiempo es una víctima, siempre lo ha sido, desde muy joven, victima de los deseos, imposiciones, tejemanejes y ordenes de los hombres de su vida, alguno que otro demasiado cobarde como para luchar como es debido por ella. Nieta del Conde de Rosewood, una de las personas más influyentes de esa sociedad y época en la que transcurre la trama, Marianne se ve obligada una y otra vez a dejar de lado su propia felicidad en pos de los deseos y ambiciones de los demás. La verdad es que todas las mujeres de ese tiempo histórico en el que está ambientada la trama son victimas de sus padres, de sus abuelos, de sus maridos. Meros objetos decorativos que solo servían para incrementar fortunas y eso en el mejor de los casos. Sin embargo, algunas de ellas eran tan influyentes y maliciosas como para tirar por tierra la dignidad y el buen nombre de los demás. Son ellas las que critican, las que aceptan o no aceptan, las que aprueban o no aprueban pues los hombres, dedicados a sus quehaceres, están por encima de todo eso…o así parece ser ya que solo les preocupa, o por lo menos a la mayoría,  su prestigio, su honor y su buen nombre y mientras este no se vea perjudicado lo demás les da igual. Pero a su vez estas mismas mujeres que antaño criticaban o estaban en el más alto escalafón pueden de la noche a la mañana ser también víctimas de una Sociedad que, como he dicho antes, puede encumbrarlas a lo más alto o relegarlas al lugar más mísero y hostil. Puede que penséis que me repito mucho en este concepto, pero la razón de ello es que creo que es una idea muy importante de la historia, de hecho, creo que es parte de la esencia de la trama.  Esto por supuesto también sucede con los hombres y, sino que se lo pregunten a alguno que yo me sé pues nadie está a salvo de la malicia de los demás.
 Pero los personajes femeninos de Lucinda son a su vez mujeres que no se arredran, que hacen, como Marianne, lo que tienen que hacer porque de ese modo conseguirán salir airosas de la situación, o simplemente salir. Eso es lo que admiro de Marianne, que ella se ha marcado un objetivo, que sabe que no tiene más remedio que actuar de la manera que actúa, que no le queda de otra y lo hace, simplemente lo hace, sin mirar atrás…sacrificándose porque solo de ese modo conseguirá ser libre. Puede que quizás se equivoque, que en algún momento del libro pensemos que podría haber actuado de otro modo o…confiar en ciertas personas, pero la confianza se gana y esas personas no demuestran quizás ser dignas de la confianza de la mujer… ¿o tal vez sí y Marianne no está preparada para verlo? En resumidas cuentas, que Marianne es igual que Clare o Rebecca, mujeres decididas y valientes que luchan por lo que piensan que es correcto, por encontrar su propia identidad, que buscan su lugar en un mundo hostil e hipócrita diseñado por y para los hombres, mujeres que simplemente…necesitan vivir.
            Y vamos ahora con nuestro querido Conde de Hastings o Richard para los amigos. Realmente hay momentos en la historia en las que a este hombre le daría un buen zopetón después de decirle cuatro cosas bien dichas, aunque puede que en algún momento esas cuatro cosas se las diga Rebecca…o tal vez puede que no, que sea otra persona u otro acontecimiento lo que le abra los ojos. O tal vez no abra los ojos nunca condenándose a sí mismo y a Marianne a la infelicidad.
 Richard es un hombre serio y demasiado estricto, tanto que se ha ganado un mote en esa sociedad que Lucinda describe tan bien. Pero al mismo tiempo esa actitud es del agrado de la susodicha sociedad, una sociedad que tiempo atrás tuvo otra actuación muy diferente frente a esa familia demostrando de ese modo lo hipócrita que puede llegar a ser. Pero como digo, Richard con su actitud se ha ganado el mote de “Lord Estricto” por el cual le conoce todo el mundo, el tiene una misión en la vida y podríamos decir que ese mote es la prueba de que esa misión se ve cumplida con creces.  Pero… ¿Cuál puede ser el coste sobre todo emocional de esa actitud tan estudiada, artificial y estricta? ¿Cuántas cosas ha perdido ya y puede seguir perdiendo en el camino? ¿Es ese su verdadero carácter o quizás el Richard autentico se esconda tras una máscara?
            Aunque la actitud que en algunos momentos tiene nuestro querido Conde no es de mi agrado, he de decir que la comprendo, la comprendo, pero no la comparto. Todos queremos sentir que formamos parte de algo, aunque ese algo sea una sociedad que es capaz de encumbrarnos a lo más alto o hacernos descender a los infiernos de un segundo al otro. Richard tiene un pasado que en cierto modo le condiciona para actuar como actúa. Como todos, quiere sentirse aceptado, pero como he dicho antes ese deseo, esa necesidad, puede llevarle al desastre y así se lo hace ver en un momento determinado una persona que tiene gran influencia en su vida y cuando vea la verdad, cuando por fin abra los ojos, todo dependerá o no de la actitud que tome ante ello porque como ya he dicho arriba él tiene un propósito y salirse de ese canon que se ha establecido supondría echar por tierra esa misión, abandonarla. Por esa razón, puede llegar a ser quizás un pelín cobarde a la hora de enfrentarse cara a cara con sus sentimientos pues realmente no sabe como manejar esa verdad que se le presenta ante los ojos.



            Una cosa que si me gusta mucho de este personaje es que un hombre que ama, que ama mucho y con gran fuerza y eso no solo dice mucho de él, sino que también le ayuda a afrontar la situación que está viviendo aunque a veces ese mismo amor le haga desfallecer. Cuando se le pasa la irá inicial, cuando se va tranquilizando y piensa, se da cuenta de que, tras lo aparente, tras lo que ve, puede haber algo más, un motivo escondido, una razón. No duda ni un segundo en intentar descubrirlo y, sobre todo, en intentar evitar ciertas situaciones.  Es un hombre que en cierto modo confía en sus instintos, en su sentimiento de amor, aunque él quizás no sea consciente de ello. Ve un comportamiento, una actitud y piensa que no puede ser y quizás se lance a intentar descubrir la verdad, puede que a veces se vea sobrepasado por los acontecimientos, que desfallezca, pero no se rendirá. Al final, cuando esa verdad se le revela de forma contundente le sobrepasa, realmente no sabe que hacer con ella ni como obrar o cómo manejar la situación. Debemos tener en cuenta que su resolución o decisión ante esa verdad puede ser determinante en muchos aspectos, le puede dar la felicidad o sumirle en la más profunda tristeza tanto a él como a Marianne, la cual en un momento determinado es posible que tome la decisión por él. En cualquier caso, de Richard y solo de Richard, dependerá elegir un camino u el otro. ¿Cuál será la decisión que tome al final? ¿Es preferible enfrentarse a la sociedad o es mejor  vivir conforme sus normas siendo total y absolutamente infeliz?
            Unas cuantas palabras que añadir para hablar un poco del Conde de Rosewood, abuelo de Marianne, un hombre implacable para el cual su nieta es una moneda de cambio, un hombre sin escrúpulos que no duda en alejar a Marianne, de quitarla de en medio o por lo menos intentarlo, cuando esta le empieza a resultar un tanto molesta. Es de destacar la actitud de Marianne ante este personaje.

            En medio de todo esto hay una apasionante trama de intriga, odio, deseos de venganza, pasiones, traición y sobre todo amor…mucho amor. La manera de escribir de Lucinda es fresca, ágil, amena, locuaz. Esto hace que la trama despegue desde casi las primeras páginas enganchándote totalmente en su desarrollo y clímax, un clímax y un final sorprendentes, muy típico de ella. Yo no diría que esta saga es un conjunto de historias solo de amor, porque creo que tanto este conjunto de cinco libros como todos los libros de Lucinda, tienen algo más, un elemento único que los hace diferentes de los demás. No solo se dedica a contar las vicisitudes por las que pasa la historia de amor de la pareja de turno, sino que introduce en sus tramas una buena dosis de suspense, misterio, intriga, aventuras y acción. Aparte de una cierta dosis de erotismo que nunca viene mal.
            Por otro lado, tengo que decir que en ocasiones he leído o escuchado que las historias románticas tienen menos peso de calidad en la literatura por el hecho de que están poco documentadas. Pues bien, yo niego este hecho en términos generales y, en este caso en concreto, puedo decir que nada más lejos de la realidad. Las cinco historias de Lucinda que conforman esta maravillosa saga no solo están muy bien documentadas, sino que están maravillosamente documentadas y centradas en la época en la que se supone transcurre la trama. Lucinda ha sabido plasmar muy bien una sociedad que, como he dicho, es hipócrita a la vez que amoral y muy dada a alegrarse de la caída de los demás sin ver ni ser conscientes que ellos mismos también podrían caer de la misma manera, una sociedad que critica sin analizarse antes a sí misma, sin mirar sus propias actuaciones. Una sociedad que censura lo que ellos mismos hacen a escondidas y en secreto. Y no solo eso, yo iría más allá, puesto que la autora también ha creado unos personajes típicos de la época, tanto los buenos como los villanos. Personajes pasionales unos, traicioneros y conspiradores otros y creo que lo ha sabido hacer a la perfección. Mujeres fuertes y decididas inmersas en una sociedad que no las valora lo suficiente, que las ataca y juzga por ser diferentes por ir contra unas normas artificiales impuestas por hombres no por las mujeres, pero que sin embargo son en un momento dado duramente criticadas por ellas mismas. Personajes femeninos que cuando se ven contra las cuerdas hacen lo que piensan que tienen que hacer, pensando en las consecuencias, eso sí, resignándose, eso sí, pero sin mirar atrás porque de ese modo conseguirán cuando menos ser libres. Mujeres valientes que cuando tienen la ocasión no solo hacen eso  que tienen que hacer, sino que ponen contra las cuerdas a aquel que está obrando equivocadamente diciendo cuatro cosas bien dichas que hacen reaccionar y dan que pensar. Mujeres también algo entrometidas y manipuladoras que se creen dueñas y señoras del destino de los demás, algunas lo hacen con buena intención y se las ingenian para ganar, otras simplemente se regodean y regocijan de que aquella que ayer idolatraban y secretamente envidiaban, hoy haya caído en desgracia
 Hombres manipuladores a los que les da lo mismo el prestigio o el honor de las mujeres a las que utilizan porque solo parece impórtales que su buen nombre o su misión no se vea comprometida de alguna manera; hombres sencillos, por el contrario, pero un tanto cobardes para enfrentar sus sentimientos contra los cánones establecidos de una sociedad a la que, en cierto modo detestan, pero a la que quieren agradar. Hombres que harían y darían lo que fuera por evitar un escándalo porque parece ser eso lo único que les importa en la vida y no parecen saber valorar a lo que renuncian por ello. Hombres que, sin embargo, pueden llegar a reconocer su error y obrar en consecuencia. Otras veces estos hombres son simplemente amantes cariñosos y dedicados a sus esposas, aunque a veces éstas se merezcan algún que otro rapapolvo. Hombres, por otro lado, con una ideología y unas creencias tan arraigadas que los vuelve implacables en su afán de conseguir su objetivo sin importar los medios utilizados, un objetivo que quizás pueda ser justo o no.
            Otra cosa que me gusta mucho de esta autora es que combina a la perfección las escenas un tanto dramáticas con aquellas con cierto toque picante y no exentas de humor. Esto es algo que valoro mucho a la hora de leer una historia y, sobre todo, algo importante para mí, es que no abusa para nada del drama porque siempre he creído que para crear algo bueno no hay que regodearse en el drama ni en la tragedia sino darnos ese drama en su justa dosis y medida, según lo pida la historia y sobre todo, como ya he dicho, sin abusar de él. También me gusta, como buena amante que soy de las novelas de suspense y misterio, esa parte de la trama de acción, de aventuras, de intriga, una intriga que nos lleva hasta el culmen final de la historia con un giro de lo más inesperado… ¿o tal vez no?
                        En resumidas cuentas, que si queréis pasar un rato agradable no tenéis mas que sumergiros en esta historia que, como he dicho al principio, es estricta y escandalosamente adictiva. Os la recomiendo, de hecho, os recomiendo toda la Saga y ojalá Lady Ana con amor este pronto disponible.




ACERCA DE LA AUTORA:

            Lucinda Gray es el sinónimo que utiliza Sonia, una tarifeña de treinta y dos años afincada en Algeciras. Licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz, ejerce como abogada y se ha especializado en la rama de derecho administrativo de Disciplina Urbanística. Trabaja como Asesora Jurídica para un Ayuntamiento, sin embargo, su gran vocación es escribir historias de amor.
            En 2007 se animo a participar en el Concurso Internacional de Novela Romántica Villa de Seseña con su primera novela Lady Ana con amor, y en 2008 ganó el Primer Premio de relato por el Día de la Mujer celebrado por el Grupo Socialista tarifeño. En el año 2009 participó en el Premio Fernando Lara, de Editorial Planeta y en el Concurso de narrativa de la Junta de Andalucía para jóvenes.
            Ha colaborado como jurado en el Concurso de Cartas de Amor, organizado por el Ayuntamiento de Tarifa en los años 2007 y 2008, y ha sido jurado del Concurso de Carnaval de dicha ciudad en la modalidad de comparsas en el año 2007, siendo presidenta del mismo en 2008.
            En las navidades de 2011 organizó la donación de novelas de corte romántico a la biblioteca municipal del Excmo. Ayuntamiento de Tarifa por parte de escritoras españolas pertenecientes a la desaparecida ADARDE y en el mes de mayo de 2012 fue la organizadora del Primer Encuentro de Novela Romántica de Tarifa dedicado a Jane Austen, a los que han seguido un segundo y un tercero, con excelente acogida entre los lectores y con la participación de escritoras del género romántico internacionalmente conocidas.
            Actualmente sus novelas publicadas son Lady Ana con amor (2010), Secreto: marido (2011), Dulce Arpía (2012), con el que ganó el I Certamen literario ciudad de Tarifa, Mi señor de Tafalla (2012), Sempre Libera (2013), Descubriendo el amor (2013), Inconfesable (2014), Mándame al infierno pero bésame (2015), comedia romántica seleccionada en el certamen que Editorial Multiverso organizó en 2014 y que posteriormente se editó en Zafiro en formato digital, Cor unum. Un solo corazón (2016) y Me lo dices o me lo cuentas (2017).
            Colaboró durante más de un año con el periódico comarcal la Verdad, escribiendo artículos de opinión. Uno de los más polémicos fue Ábrete de piernas.
            Encontrarás más información sobre la autora y su obra en lucindagray.blogspot.com/

           
           



            

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